Cayo Coco, un sitio perfecto

Un pedraplén de 17 kilómetros une el extremo norte de la provincia con Cayo Coco, hasta el momento el de mayor infraestructura. Pese a que también se puede llegar por avión desde Varadero o La Habana, la experiencia por tierra resulta una excelente manera de ir entrando en el ambiente que se encontrará después. La larga cinta gris atraviesa un laberinto de bahías y lagunas, en las cuales se deja ver colonias de flamencos y pájaros coco, los que le presentan su nombre al cayo principal.
Los primeros desarrollos turísticos se iniciaron allí. Hay un aeropuerto para aviones de mediano porte, y una serie de caminos asfaltado que conducen a los distintos complejos hoteleros… y nada más. Es que tampoco se necesita. La apuesta para Cayo Coco es incrementar su capacidad de alojamiento, con construcciones que produzcan el menor impacto ambiental posible.


Selvas tupidas y campos raleados hace un par de siglos, rodean la estancia del viejo cafetal de La Dionisia , al este de los farallones que flanquean al río Canímar, en la costa norte de la provincia cubana de Matanzas, a un centenar de kilómetros de la Ciudad de La Habana.












